La pasión por los libros, la lectura y Japón fueron inspiración para que las Alumni de Pedagogía en Castellano y Comunicación Loreto Barrios Catalán y Schlomit García Durán crearan Momotaro Ediciones (@momotaroediciones), editorial con la que a fines de 2024 realizaron el lanzamiento de su primer libro: ¡Vamos a Japón! Consejos simples para un viaje extraordinario. La obra -escrita y editada completamente por ellas- recopila datos prácticos de la cultura nipona para que otakus expertos pero también viajeros curiosos se adentren en la civilización milenaria.
La editorial, que lleva el nombre de un héroe de leyenda del país asiático, surgió como proyecto en 2021, y está dedicada a abordar la escritura de no ficción, en particular sobre el país asiático y su cultura, con una proyección de expansión hacia el texto informativo, el ensayo y la narrativa.
En entrevista, la Alumni Loreto Barrios Catalán, quien se desempeña como docente en un liceo de niñas en Rancagua y que durante su formación realizó un intercambio académico a la Universidad del País Vasco en España, profundiza en su interés por la labor editorial y el vínculo con la vocación pedagógica y el fomento lector, su quehacer como profesora de Castellano y Comunicación y sus preferencias literarias.
Cabe destacar que las docentes también trabajan en una iniciativa de difusión de la cultura otaku, donde escriben reseñas de mangas y sobre temas afines, a través de la cuenta de Instagram @mangas_en_onigashima.
¿Por qué el interés por Japón?
El interés por Japón está en ambas desde la infancia. Siempre hemos sido aficionadas al manga (cómic o novela gráfica) y el anime (serie de televisión o película animada), a todo lo relacionado a esta cultura, su historia, comida, vestimenta. Nosotras hemos viajado a Japón, lo conocemos y lo hemos visto más de cerca. Esto nos condujo al primer libro, para aprovechar estos viajes, nuestra experiencia y también la falta de información sobre el país.
¿Cómo fue el proceso de realización de este primer libro?
Fue un proceso largo. Cuando se empieza un proyecto así, no hay mucho presupuesto o experiencia, te lanzas desde cero. Por eso fue un proceso de mucha investigación, muchísimas reuniones, dándole vuelta a ideas, descartando, desechando, de retroalimentación. Tuvimos que escoger el nombre de la editorial, hacer el logo, pensar el primer proyecto, identificar nuestro público, el lenguaje con el que escribiríamos, escoger la tipografía, maquetación, diagramación, edición y corrección. Es por eso que empezamos con el proyecto el 2021 y en 2024 el libro salió publicado, destinado a fans del anime que quieren aprender más, a través de este soporte en papel en relación a la cultura otaku. Como profesoras de Lenguaje, de manera inesperada, nos convertimos en autoras. Tener el libro en las manos ha sido muy emotivo para nosotras, por sentirnos realizadas y por la aceptación que está teniendo. Ahora, nuestro propósito es que el libro y nuestra marca editorial llegue a más personas y se posicione.
¿Cuál es tu interés en el ámbito editorial y cuáles son las potencialidades de tu formación como profesora para el trabajo que estás realizando?
A mí siempre me han gustado e interesado los libros, pero no solamente leerlos, sino el libro en sí como objeto, lo que implica su producción. En mi adolescencia empecé a leer revistas de anime donde se hablaba de editoriales, y ahí empecé a tener conciencia sobre su existencia, que después extendí a otros intereses literarios. Siempre me interesó, pero no sabía que habían caminos para trabajar en eso y en las últimas etapas de mi carrera me enteré de que sí, es posible. Luego, realicé un diplomado en Edición y Publicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y para el proyecto de la editorial me contacté con mi amiga de la universidad Schlomit; siempre muy entusiasta y dispuesta a aprender, y nos hemos potenciado, nuestras habilidades se han sumado. El trabajo de un profesor muchas veces es editar, todo el tiempo, por la corrección de los trabajos, y llega a ser una habilidad. La carrera de Lenguaje en ese sentido me parece muy versátil.
¿Cuál es el foco de su editorial?
Nuestra editorial tiene una labor de divulgación de la cultura japonesa, informar enseñando, para que un fan del anime o el manga también pueda aprender otras cosas, que sea más rico el conocimiento. Queremos coexistir en el medio editorial, donde hasta ahora está Abducción Editorial, que publica y traduce autores clásicos y contemporáneos, y Ediciones Zero, más orientada al ensayo. Estas editoriales están abriendo el camino, aunque nuestro plan es crear nuestro propio nicho y público. Al lanzar un libro en el mercado, un objeto que tiene un valor cultural, tiene que ser algo que no exista antes, sin perder de vista que esto también es un negocio. Por mucha pasión que tengamos los editores en esto, siempre se tiene que estar jugando con los números, es como la parte fea que no nos gusta, pero es necesaria para mantenerse vigente.
En tu rol como profesora de Lenguaje y Comunicación, ¿cómo incentivas la lectura en tus alumnas?
Cuando comencé, los primeros tres años casi no leía, porque todo era trabajo, con las planificaciones, creación de material, fortalecimiento de habilidades, era un mundo nuevo. Luego, con más experiencia, todo se fue aligerando, entonces me volvió el bichito de leer, donde a la vez empecé a fijarme más y prestar atención en lo que las niñas estaban leyendo, que es mucho fanfiction, Wattpad, novelas románticas y diversidad, porque tenemos muchos chicos trans. Y me fijé que en la biblioteca (de la escuela) no habían de estos libros y empecé a donar algunos, que fueron muy solicitados, intercambiados entre ellas. Esto me motivó a preguntarme cómo fomentar la lectura. Entonces hice un ACLE (Actividades Curriculares de Libre Elección) sobre escritura creativa, buscaba concursos para apoyarlas y que participaran, organicé un concurso de cuento y poesía; estos fueron mis primeros acercamientos para fomentar la lectura y escritura. Luego, en clases, hicimos también una reforma al plan lector, una tertulia literaria para recomendar libros con sus compañeras y compañeros, algo que hacen con pasión, y también un menú literario que es abierto a la comunidad, para fomentar la lectura en los demás. Siempre ha habido una retroalimentación por parte de los estudiantes, de lo que están leyendo y quieren leer. Las generaciones de ahora también son muy visuales, les gustan los cómics, y han conocido también el libro álbum y la novela gráfica. Muchos estudiantes a los que no les gustaba la literatura se engancharon y empezaron a leer, a conocer géneros. Uno de los temas que surgió fue ¿por qué no leemos literatura indígena en Lenguaje? Entonces hicieron un libro álbum con perspectiva indígena, sobre una leyenda; salieron trabajos muy buenos. Y también hemos trabajado en poesía vanguardista, en la que hicieron artefactos, quebrantahuesos, anti poemas, caligramas, acrósticos, les encantó. Hemos leído y conocido más también acerca de mujeres autoras chilenas. No hay que subestimar a las y los adolescentes, solo hay que mostrarles cosas quizás más de cerca y que pierdan el miedo a otros formatos y contenidos.
¿Por qué las actividades que planteas tienen un foco práctico y didáctico?
Quería que no solamente se hicieran objetos que fueran una exhibición, como la típica disertación, que son cosas que después se botan. Yo trato de reciclar y guardar. Con otras colegas, surgió la inquietud de realizar talleres para hacer quebrantahuesos, fanzines, antipoemas, cartas, epístolas. Al final, en una actividad del día del libro hicimos que cada segundo medio hiciera un taller para sus compañeras y funcionarios donde, por ejemplo, te enseñaban sobre fanzines, la forma de hacerlos y después tú lo tenías que hacer y se exhibían. Esto fue muy bueno, porque era entretenido y didáctico, no solamente escuchar sobre un libro o autor, sino que algo mucho más interactivo. Los profesores estaban contentísimos también de estar jugando. Yo creo que estas acciones acercan mucho más a la lectura. Y de ese mismo entusiasmo, de quienes son más lectores, sale el club de lectura que organizamos el 2024, de estudiantes que quieren seguir leyendo.
¿En qué consiste este club de lectura?
Les hice una clase sobre qué eran los clubes de lectura, lecturas conjuntas, y también sobre el tema editorial, cómo funciona la cadena del libro, les he hablado de editoriales nacionales e independientes, de qué librerías hay en la ciudad, todo eso para darles información de cómo pueden acceder a leer más, sobre la Biblioteca Pública Digital, por ejemplo. Entonces, con los más entusiastas, empecé a armar este club de lectura, con la intención de que se sumen más. Porque dicen que quieren seguir leyendo, pero a veces no les da el tiempo, se desmotivan o no tienen con quién hablar sobre un libro.
Estoy muy motivada con todo el tema de la lectura, de ver a estudiantes que leen y son receptivos. Les hice un concurso de dibujo y de cuentos también, con apoyo de otros colegas, les encantó. Las niñas tienen talento pero a veces no se potencia, entonces hay que ir buscándolo. A las niñas que son lectoras de mi curso siempre les pregunto: oye, ¿qué leíste?, ¿te gustó el libro? ¿cómo estaba? Entonces ellas después se acercan, me preguntan ¿a usted qué le gusta leer? me cuentan, conversan. Eso me entusiasma y aprendo también.
¿Cuál es la importancia del fomento lector, de la lectura?
Yo siento que la lectura te abre mundos y te da independencia, te hace una persona crítica. Con un libro puedes ser mil personajes, estar en mundos fantásticos o donde sea. Con los libros también se desarrolla la empatía, aprendes a entender, te emocionas con los personajes, te relacionas con ellos, porque cuando uno estás leyendo te pones en el lugar del otro, entonces puedes aprender a situarte en otros contextos, por ejemplo, como alguien que está viviendo en una guerra o en una mamá que pierde un hijo, que son experiencias que a las niñas no les ha tocado. También te distraes, es una forma de tranquilidad, o de descanso, a veces lees y eso te desconecta. Y además hay distintos formatos, hay libros cortos, cuentos, poemas, lo que sea que a ti te guste, un cómic que es más ligero de leer. La empatía, la paciencia, la capacidad crítica y de reflexión, todo eso se logra con la lectura.
¿Cuál es la labor que tienes como profesora de Lenguaje y Comunicación en este sentido?
Yo siento la responsabilidad de escoger lecturas para las y los estudiantes que les puedan dar herramientas, para hablar de temas como la violencia en el pololeo, donde a veces es posible ver ciclos de violencia en las familias, hablar sobre autoestima, de la relación con la comida, del peso, todos estos temas ir tocándolos a través de libros o textos no literarios, como entrevistas, artículos, columnas de opinión. Contar con una referencia y hacer una guía, de una manera cercana y que sea algo que les aporte información que tal vez no habrían encontrado de otra manera. Y lo mejor para que las niñas y niños lean es que te vean leyendo a ti. Tener siempre libros a mano es muy importante, y que te vean. Porque por ejemplo me pasa con las estudiantes que me ven leyendo, ven que me gusta algo, y ellas también quieren hacerlo. Si a los niños les pones un libro al alcance, sin presiones, hay una probabilidad que lo tomen, lo lean y se interesen. Y las buenas lectoras escriben muy bien, eso siempre lo veo. Hay que buscar por todas partes que las niñas y niños se interesen en leer, pero que a la vez entiendan por qué es importante leer.
¿Cuál fue tu historia con la lectura?
Algo muy importante, es que en mi casa había libros. Además yo soy de la generación donde no había internet, celular, y vivía en una zona rural. Mi papá no era bueno para leer, pero teníamos con mi hermana los libros del Plan Lector que él nos compraba. En mi infancia un tío nos regaló las Soluciones escolares con clásicos universales, con los que empezamos una pequeña colección. Mi hermana mayor me hacía recomendaciones y me leía en voz alta, lo que después fue mutuo. Jugábamos con las obras de William Shakespeare y nos disfrazábamos, las dos muy “Mujercitas”. De hecho leíamos mucho Mujercitas (Louisa M. Alcott), porque nos sentíamos identificadas. Después yo iba a las bibliotecas del colegio, llegó también Harry Potter (J.K Rowling), ahí me desaté como lectora porque me cautivó su creatividad, y luego empecé a ir a la biblioteca municipal. Y tenía libertad para leer, yo podía escoger.
¿Cuáles son tus lecturas predilectas?
Soy súper fan de El señor de los anillos (J.R.R. Tolkien), me encanta. Y desde niña siempre me ha gustado el anime y más grande el manga. En cuanto al manga, me gusta un género que se llama seinen, que es para adultos en el sentido de que se habla de política, corrupción o marginalidad, son temas más duros. Me gustan mucho autores como el escocés Robert Louis Stevenson y estoy leyendo Shakespeare. Me gusta mucho la literatura inglesa. La literatura rusa también me interesa, inclusive hice algunos cursos. Uno de ellos fue muy importante, porque fue como un club de lectura con un profesor que sabía mucho, donde leímos a Tolstói, Dostoyevski, Gógol y Pushkin; fue muy rica la experiencia de profundizar en estos autores y leer acompañados. En general, me gusta la complejidad y la literatura que me haga pensar, soy muy buena para la intertextualidad. Y ahora como profesora tengo este bichito de la edición, que es algo que siempre está ahí.
Para conocer más sobre la labor editorial de las Alumni Loreto Barrios y Schlomit García, está disponible la cuenta de Instagram @momotaroediciones.






