El profesor e investigador, Dr. Pedro Alfaro Faccio, perteneciente al Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje (ILCL) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, tuvo un rol activo y fundamental en el desarrollo de la Sociedad Chilena de Lingüística (SOCHIL) durante casi una década, primero como director (2015-2017) y luego como su presidente (2017-2023), entregando su cargo durante la última versión del congreso que organiza la institución.

Durante los días 23 al 25 de mayo se llevó a cabo la XXIII versión del Congreso Internacional de la Sociedad Chilena de Lingüística, que llevó por nombre “El lenguaje como espacio de (re)encuentro”, lugar donde el ILCL tuvo una fuerte y notoria participación. Fueron cerca de 50 las ponencias que estaban vinculadas a nuestra institución, provenientes de estudiantes actuales de postgrado, estudiantes egresados durante el año pasado, junto con los profesores e investigadores quienes compartieron resultados y avances de sus trabajos más actuales, posicionado nuevamente al ILCL en la lingüística nacional, unidad académica que además ha estado presente desde la fundación de SOCHIL.

¿Cómo se vincula SOCHIL con el ILCL?

La SOCHIL se fundó en 1972, pero empezó unos años antes en un congreso, donde se juntan algunos profesores que ya se estaban dedicando a la lingüística, la cual era muy distinta como la entendemos ahora, la verdad es que en esa época no estaba muy presente en Chile la lingüística. Quienes ya estaban estudiando de forma científica, descriptiva y explicativa el lenguaje en diferentes universidades, se juntan y deciden formar la asociación, que se materializa en 1971.

En esta primera etapa ya había profesores de la PUCV, estaba Luis Gómez-Macker, Marianne Peronard y Marina González, quienes son los primeros que montan la SOCHIL junto con gente que fue importante para la lingüística chilena, tanto de esta Universidad, como también de la Universidad de Concepción, la Universidad de Chile y la Pontifica Universidad Católica de Chile. En ese sentido, la PUCV y el ILCL siempre ha estado representado en SOCHIL, de hecho el profesor Dr. René Venegas fue vicepresidente, el Dr. Giovanni Parodi fue directivo y la profesora Dra. Nina Crespo fue parte de una Comisión de Educación (cuando se trabaja en comisiones) y yo particularmente desde el 2015 que estaba en la directiva de la SOCHIL.

¿Cómo has visto la evolución de la sociedad?

SOCHIL ha ido cambiado y se ha ido modernizando con el tiempo. Hubo un cambio importante, con una presidenta que es de la Universidad Católica de Concepción, Mónica Tapia, quien junto a su equipo con Marcela Jarpa (Escuela de Pedagogía PUCV), Claudia Araya y Gina Burdiles (todas académicas que hicieron el Doctorado en Lingüística del ILCL), quienes gestionaron muchas cosas, digitalizaron y lograron ordenar la SOCHIL y a partir de este trabajo es cuando yo entro con ellas a la directiva. Desde ahí lo que yo intenté fue dar un paso más adelante y posicionar a la SOCHIL en espacios públicos, levantando un dossier de prensa, lo mandé a medios y eso permitió que nuestra voz y yo como presidente nos posicionáramos en diferentes tópicos, que podían partir de temas muy chiquititos, así cómo qué significa una palabra en particular, a temas mucho más importantes sobre el lenguaje.

Pudimos participar, gracias a ese mismo posicionamiento, en la conformación del Ministerio de Ciencias, donde nos invitaron como comisión científica. De igual modo, nos hemos estado coordinado con otras sociedades científicas chilenas y no sólo de lingüística. Después de ocho años yo creo que cumplí mi ciclo y dar el espacio para que otras personas traigan nuevas ideas. De hecho, ellos ya tomaron la posta y están haciendo pequeñas acciones, aunque todavía estemos en el proceso de transición. En esa nueva directiva hay un estudiante del Doctorado en Lingüística del ILCL, Julio Silva, quien hizo su pregrado con nosotros y ha sido profesor agregado y ahora cumple el rol de tesorero en esta directiva. Es decir, siempre hemos estado presente en la directiva y eso da cuenta de la posición de nuestra Universidad en el desarrollo de la lingüística en Chile.

¿Cómo evalúas la participación del ILCL en el congreso de este año?

Todo lo anterior se entronca con que siempre hayamos participado mucho en SOCHIL y esto es un tema. En el discurso inaugural de este año lo dije y muchas personas lo valoraron muy bien, que yo mismo fui al congreso de la SOCHIL como estudiante, como ayudante, después fui como estudiante de postgrado, como profesor y finalmente como presidente. La SOCHIL además de ser un espacio académico, también tiene esta otra parte de la academia que es muy importante y es la comunidad, ya que la ciencia no es sólo el producto, ni tampoco el hacer, sino que es la gente.

Así como en algún momento participé como ayudante, ahora yo fui con mis ayudantes. Mis primeras ponencias fueron con mi profesora guía, que era la profesora Nina Crespo, donde íbamos juntos a presentar una ponencia, pero yo iba aprendiendo de la experiencia. Yo mismo he ido a este congreso y a otros con mis ayudantes, o con mis estudiantes de pregrado o postgrado, para presentar los temas en los que estamos trabajando, entonces estas instancias se levantan como una suerte de presentación en sociedad.

Allí es donde la PUCV, como en todos los congresos, marca mucha presencia. Nosotros hemos ido modificando el magíster y el doctorado para cada vez acercarnos más al desarrollo de investigadores de primera línea. Esto significa que nuestros estudiantes están haciendo investigaciones que colegas de otras universidades, profesores consolidados, consideran que poseen un interés particular y son muy valorados por la comunidad, ya que son cosas de vanguardia.

Estuvieron presentes finalmente en SOCHIL estudiantes actuales de postgrado, tanto de magíster como de doctorado, así como estudiantes de la última generación de magíster que terminaron el año y profesores, todos presentando sus avances o resultados. Este espacio se presta también para que los estudiantes de postgrado ensayen sus avances y reciban comentarios o críticas que le permiten mejorar sus trabajos. Pasó además que muchos estudiantes que están en la línea de segunda lengua (L2), quienes tuvieron la oportunidad de presentaron un panel, recibimos comentarios de colegas quienes decían “ustedes realmente están haciendo otra cosa”, debido a que estamos usando el laboratorio y porque nos estamos dedicando a que el postgrado en forma general se transforme en un laboratorio de hacer cosas. Desde esta premisa estamos avanzando.

¿Cómo ves el futuro de la investigación en lingüística en Chile y el mundo?

Estamos utilizando tecnologías y análisis muy específicos, estamos modelando la idea de que los estudiantes tienen que aprender a dejar de pensar en temáticas o en áreas de investigación, para pensar en problemáticas. Esa transformación, a un pensamiento más crítico de lo que está pasando en la lingüística en el mundo, hace que nos estemos haciendo preguntas muy grandes que se responden a través de investigaciones que aportan evidencias en esa línea.

La lingüística ha transitado de ser una disciplina tradicionalmente de las humanidades a abrirse a ciencias más experimentales. Es en este ámbito donde podemos hablar de vanguardia, porque para una disciplina tradicionalmente de las humanidades, es muy innovador que llegue alguien y diga mira le hice estas pruebas de memoria a personas de la tercera edad para trabajar en cómo las memorias se anclan en el cerebro y su relación con el lenguaje,  o que te diga que estamos analizando la conducta del movimiento ocular y cómo está relacionado con ciertos tipos de comprensión cuando la persona maneja tres lenguas.

Para poder relacionar todas estas variables necesitas modelos teóricos y metodológicos mucho más complejos y hemos estado trabajando fuertemente en ello. Nosotros en el Departamento de Lingüística del ILCL, tratamos de trabajar lo más éticamente posible, esto significa que todos sepamos qué es lo que estamos haciendo todos, compartiendo lo que estamos haciendo, integrando. Esto va desde decir “oye estaba leyendo un artículo que le sirve a tu tesista”, hasta “oye mi tesista tiene estos datos y no sé cómo abordarlos ¿Qué piensas tú?”. Ese tipo de pequeñas acciones después se van haciendo más grande y van generando un espacio solidario. Tratamos de trabajar mancomunadamente, a veces nos reímos de una sala a otra y eso yo lo interpreto como un buen síntoma.

Dentro de los postgrados hay tendencias actuales que plantean que la universidad es sólo formar personas a través de los programas y prepararlos para el mercado laboral. Eso es cierto, pero el marcado es variable y uno no puede intentar moldearlo desde la universidad, nuestros estudiantes de postgrado terminan haciendo cosas muy entretenidas desde trabajar en centros culturales, algunos que escriben y otros que se dedican a la ciencia. Todo este trabajo y sinergias creo que es el que se ve materializado en una alta participación de nuestros estudiantes y de nosotros como profesores en este tipo de eventos y creo que en el congreso de la SOCHIL de este año fue bastante visible el alto número, lo cual creo que es muestra de que estamos trabajando hacia donde queremos estar.