En su primer viaje a Chile como directora general de la Red UNITWIN/ Cátedra UNESCO de Lectura y Escritura para América Latina -cargo que asumió en junio de 2024-, la académica e investigadora de la Universidad del Valle (Colombia) Dra. Karen López Gil abordó su pensar y sentir sobre el desafío que emprende, al liderar la iniciativa internacional e interinstitucional con presencia en 53 instituciones de Educación Superior y 12 países en Latinoamérica.
Lo anterior, en el marco del Encuentro Cátedra UNESCO de Lectura y Escritura “Nuevos horizontes para la educación en América Latina”, que reunió en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso a autoridades y docentes nacionales e internacionales, entre ellos el investigador español Dr. Daniel Cassany. Durante su visita, además, la Dra. López Gil brindó la conferencia “Orientar y evaluar la escritura a través del currículo” a la comunidad universitaria del Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje (ILCL), y una charla abierta sobre lectura y escritura a estudiantes del Colegio Rubén Castro de Viña del Mar.
Cabe destacar que Karen López Gil es psicóloga y fonoaudióloga, magíster en Lingüística y Español (Universidad del Valle, Colombia), Máster en Innovación Educativa y doctora en Educación (UNED-España).
Desde su perspectiva, con base en su experiencia y a partir de sus investigaciones, ¿por qué la lectura y la escritura son transformadoras?
Primero, porque la lectura y la escritura se conciben como herramientas de aprendizaje, es decir, que permiten la transformación del conocimiento, atravesando todas las prácticas y procesos de enseñanza en todos los niveles educativos. Para mantenerse en el contexto educativo hay que aprender, entonces, la lectura y la escritura potencian el aprendizaje. Además, la lectura y la escritura tienen un papel en la participación social y ciudadana, podemos formar ciudadanos críticos y reflexivos que desarrollan su propia voz, lo que en general aporta a la reducción de las desigualdades, a que las personas tengan una mayor agencia, una mayor intención de transformación. No de aceptar las realidades tal como vienen, sino de poder hacer algo sobre ellas, tener algún tipo de control sobre el mundo.
Usted está comenzando su rol como directora, ¿cuáles son sus principales desafíos y dónde quiere poner el énfasis en su gestión?
Por un lado, me siento como en hombros de gigantes con el gran trabajo que se ha desarrollado en la cátedra, pero claro que también tenemos aspectos en los que queremos avanzar. Entre ellos, uno importante sería poder hacer un seguimiento, una evaluación de lo que ha sido este trabajo durante casi tres décadas, poder identificar de manera más clara qué hemos logrado, cómo hemos contribuido a mejorar la calidad y la equidad en la educación en América Latina. En segundo lugar, hay ciertas transformaciones del contexto que nos llevan a repensarnos ciertos caminos que se han tomado en la Cátedra UNESCO, ciertas rutas de actuación. Tenemos la irrupción de las tecnologías digitales, que incluyen el acceso masivo a la IA generativa, que están cambiando de manera radical las prácticas de escritura en el contexto educativo. Entonces, ese es un aspecto en el que nos queremos centrar: estudiar, entender y ver cómo podemos integrar estas herramientas de una manera crítica, reflexiva y pertinente en las aulas. Estamos avanzando también en la mayoría de los países de América Latina hacia políticas de ampliación de cobertura o de acceso a la universidad, que son políticas que tienden a la justicia social y a la equidad, pero que también implican retos para las instituciones en términos de la diversidad de nuestros estudiantes. La mayoría de quienes entran en estos programas de cobertura son de una primera generación universitaria, muchos provienen de contextos que tradicionalmente han sido marginados y excluidos, en los que las brechas educativas son muy marcadas como en el caso de países como Perú, Colombia o México, donde hay también una diversidad no solo cultural sino también lingüística. Debemos orientarnos hacia el trabajo con estos estudiantes para garantizar no sólo su acceso sino su participación plena en la universidad, porque si ingresan por ciertas condiciones de excepción, pero no se logran mantener y egresar de la universidad, pues realmente no hemos logrado nada.
¿Cómo debe abordarse la diversidad y riqueza de idiomas y lenguas que hay en Latinoamérica?
Pasa algo con las lenguas originarias y es que no suelen tener el mismo prestigio reconocimiento que las lenguas tradicionales, como el inglés, francés o alemán. Entonces, en parte, en la cátedra estamos trabajando por una mayor validación o reconocimiento de esa riqueza lingüística y de cómo podemos articular más el español como segunda lengua. Es decir, cómo podemos establecer más diálogos entre las lenguas y no un ajuste unidireccional de los estudiantes al español como segunda lengua en este caso. Hay muchas opciones en este trabajo, pero creo que la apuesta que queremos está en la construcción de políticas de multilingüismo e interculturalidad que nos permitan acciones específicas en las instituciones.
Un eje de la Cátedra UNESCO de Lectura y Escritura es incidir en las políticas públicas. En este sentido, desde el contexto de América Latina, ¿en qué aspectos se ha avanzado y cuáles están pendientes?
En estos 30 años han pasado muchas cosas diferentes, en diferentes momentos y procesos. Ha habido participación de varios integrantes de las cátedras en la construcción de políticas educativas. Por ejemplo, en Colombia, en la construcción de los lineamientos curriculares en lenguaje para Educación Básica, Secundaria y Media. Entonces, ha habido una influencia de todo este trabajo investigativo, de toda la construcción teórica que hemos hecho en esas políticas específicas. En la mayoría de países no hemos podido incidir en las formas de evaluación nacional y las pruebas que se aplican a los estudiantes que miden competencias de lectura y escritura. Estas pruebas inciden muchísimo en la forma como los docentes planifican o los propósitos que tienen para la enseñanza de la lectura y la escritura. Entonces creo que es indispensable que nosotros podamos entrar en diálogo con los equipos que diseñan, que construyen las evaluaciones, considerando la importancia que tienen de aquello que se denomina como un currículo oculto, aquello en lo que los docentes y los estudiantes se enfocan en el proceso formativo. Creo que la apuesta sería más por allí. En Chile hay un poco más de avance, porque investigadores, no solo de la cátedra sino también de otras asociaciones, sí han estado trabajando en ajustes a la prueba para que pueda recoger estos elementos de equidad y de calidad.
América Latina está marcada por un contexto de desigualdad, no solo desde lo público y privado, sino que también desde lo rural y lo urbano. ¿Usted considera que se han tomado estos aspectos para crear esas evaluaciones que reflejen la diversidad de contextos?
En general, las evaluaciones nacionales e internacionales; como PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes), que tienen un componente de evaluación de lectura, no suelen considerar estas diferencias en los contextos y posibilidades de acceso que han tenido los estudiantes. Esto hace que las brechas educativas se marquen aún más. Yo creo que este es uno de los compromisos políticos más importantes de la cátedra, hacer este reconocimiento y promover la lectura y escritura como herramientas que permiten cerrar esas brechas, así como su importancia en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Uno de sus ámbitos de investigación es la cultura digital, particularmente en jóvenes. En un contexto de creciente acceso y uso de la Inteligencia Artificial, ¿cómo debe adaptarse el rol formativo y universitario?
Yo creo que, aunque nos da un poco de miedo, la irrupción de la inteligencia Artificial Generativa (IAG); que no es nueva, pero sí de un acceso masivo más bien reciente, es una oportunidad para revisitar o revisar lo que veníamos haciendo y que no estaba funcionando, porque nos muestra que mantenemos algunas prácticas reproductivas de la escritura, descontextualizadas, fragmentadas. Que los estudiantes puedan resolver lo que nosotros le pedimos sobre escritura con inteligencia artificial, lo que nos quiere decir es que no estamos pidiendo lo que deberíamos pedir, que deberíamos tener otro tipo de ejercicios que promuevan un pensamiento crítico, una reelaboración de la información, una transformación del conocimiento. Indiscutiblemente, sí creo que nuestro ejercicio como docentes implica analizar críticamente las opciones y los desafíos de esas inteligencias e integrarlas a los procesos de enseñanza y aprendizaje. Si no lo hacemos nosotros, los estudiantes lo van a hacer por sí mismos y probablemente no lo van a hacer de manera crítica, sin darse cuenta de los riesgos y de las potencialidades que tienen. Se requiere de un ejercicio de mediación y esa es una responsabilidad nuestra. Hace unos días leí que hay más de 20 mil herramientas de IA disponibles en la web, más todas las que están en prácticas privadas. Pero no nos interesa tanto las herramientas como tal, sino cómo impactan en las prácticas de lectura y escritura, en el aula, en las formas de aprender y enseñar. Se vienen varios años de trabajo interesante en relación con estos procesos.
¿Considera que la IAG podría incrementar las brechas de desigualdad en el contexto latinoamericano?
Sí. Por un lado, mantenemos brechas de acceso a medios digitales en Latinoamérica. En Colombia, en el último censo, por ejemplo, se identificó que apenas un 46% de la población tiene acceso permanente (fijo) a internet, sobre todo porque hay muchas zonas rurales. Y peor aún, las comunidades con jefatura indígena no llegan ni al 7% de acceso a internet. Entonces, la manera como podemos acceder a la información, cómo podemos trabajar con ella, se ve limitada en este caso por condiciones de acceso a la tecnología. Y ni qué decir de las brechas de uso, que vendrían posteriormente. Creo que si no hay una respuesta de los gobiernos, si no hay también una respuesta desde las instituciones educativas, esto podría representar riesgos para nuestra población.
Durante su visita a Chile, pudo conocer in situ la labor que realiza la Cátedra UNESCO de Lectura y Escritura, ¿qué aspectos destaca de la labor llevada a cabo por esta iniciativa interinstitucional en el país?
Estoy muy emocionada de haber asistido a este encuentro nacional, porque identifico en la Cátedra UNESCO de Chile muchas fortalezas en términos de la cooperación interinstitucional y una consolidación de vínculos. Hay procesos de asesoría, de consejería entre los integrantes de la cátedra, investigaciones, proyectos compartidos, la mayoría de ellos oficiales, es decir, que se presentan ante otras instituciones, tienen fondos, producen conocimiento de manera colaborativa, hay líneas editoriales, hay producción de artículos científicos. Entonces, la gran característica de esta cátedra es la cooperación entre sus participantes y líderes de las subsedes, también un gran liderazgo del coordinador nacional René Venegas, quien tiene un panorama muy claro de lo que sucede en el país y, por tanto, puede proporcionar apoyos a lo que sucede en cada una de las universidades que están articuladas a la Cátedra. ¿Qué me llevo? Muchas ideas sobre cómo establecer cooperaciones entre las sedes nacionales, en este caso en Colombia, que es lo primero en lo que quiero trabajar, que quiero consolidar y fortalecer, para luego extender un poco ese modelo también al resto de América Latina.







