Durante el mes de marzo el Magíster en Lingüística Aplicada (MLA) del Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje (ILCL) de la PUCV, tituló a la primera estudiante sorda de Chile en egresar de un programa de postgrado del área de la lingüística. Paula Ortúzar desafió las barreras idiomáticas y académicas presentes en la educación superior chilena, postulando al programa del MLA siendo una profesional dedicada a la pedagogía diferencial, buscando contribuir a la incipiente investigación de la Lengua de Señas Chilena presente en nuestro país.

Actualmente en Chile no se imparte ningún curso centrado en la investigación de lingüística de la lengua de señas chilena, por lo que este hito se transformó en un desafío tanto para Paula como para el MLA, debiendo trazar líneas de encuentro y comunicación entre ambos mundos. La estadía de ella en el programa supuso una experiencia de aprendizaje para todos los involucrados, tanto estudiantes como profesores, quienes debieron adecuarse a la presencia de una intérprete y respetar los turnos en las conversaciones para dar espacio un diálogo inclusivo.

La profesora Dra. Stephanie Díaz, quien es parte del claustro del MLA, reconoció que fue necesario “adaptar nuestra forma de impartir las clases para considerar al intérprete que estaba presente en la sala. Esto tiene algunas características particulares porque la lengua de señas no tiene aún un vocabulario especializado en todas las áreas del conocimiento y el intérprete no siempre conocía las señas para ciertos términos del lenguaje especializado, o debía acordarlas con Paula en el momento”. Sin embargo, la titulada enfatizó que si bien existió apoyo en temas del acceso a la información para una persona con otra lengua materna, en particular la de lengua de señas chilena, no hubo cambios ni en los contenidos ni en los objetivos del programa de estudios, ni tampoco se vio afectado el nivel de exigencia propio del magíster.

El trabajo presentado por la Mg. Paula Ortúzar, estuvo relacionado a la construcción de textos argumentativos de las personas sordas, usuarias de la lengua de señas chilena de nivel avanzado. “Creo que estos hallazgos son importantes a nivel nacional, en especial para quienes están a cargo del currículo de las escuelas bilingües y biculturales que reciben personas sordas. Este trabajo es el primero en Chile en esta materia, y espero que a través de este se pueda visualizar con mayor claridad la constitución del discurso argumentativo en LSCh, su estructura, sus esquemas y recursos lingüísticos utilizados”, enfatizó la investigadora.

Acorde a la titulada, el trabajo realizado al alero del MLA puede favorecer el diseño de métodos de enseñanza y programas educativos de educación intercultural de niños y jóvenes sordos, así como la promoción de traductores e intérpretes profesionales de la lengua. En este sentido, Ximena Acuña, Vicerrectora Académica de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE) y parte de la comisión evaluadora del trabajo de tesis de Ortúzar, señaló que esta investigación se configura como la primera en ser realizada por una usuaria de esta lengua, siendo la formación de Paula como investigadora una verdadera contribución al ámbito científico nacional.

“Conocer esta lengua es algo que está a la base de una comprensión mutua entre dos comunidades lingüísticas y culturales que conviven. Así mismo, conocimientos de esta índole permiten atender a las necesidades comunicativas y sociales de las personas sordas, reconociendo la naturaleza del sistema lingüístico que les es propio, contribuyendo, además, en forma muy directa a mejorar los procesos educativos para esta comunidad”, añadió Acuña.

Ortúzar finaliza señalando que para una persona sorda el español es segunda lengua, lo que implica que para un estudiante sordo el desafío al enfrentar un programa de postgrado es mayor, al tener que enfrentarse a la adquisición de una segunda o tercera lengua, como lo son el español y el inglés. La forma en que las universidades enfrentar esto irá “dependiendo del discurso y de la política de inclusión de cada institución de educación superior (…) No es fácil pedirles a todas las personas oyentes, ni menos a las instituciones, que cambien su perspectiva o práctica formativa”, indica Ortúzar, pero promueve la integración e inclusión a través del diálogo entre ambas comunidades oyentes y sordas, para conocerse y permitir avances científicos que beneficien a toda la ciudadanía.

La Vicerrectora Académica de la UMCE se refiere a este tema enfatizando en la importancia que “desde las comunidades científicas, se dé mayor cabida a la continuidad de estudios de postgrado de las personas sordas, ofreciendo condiciones apropiadas para que puedan desempeñarse en igualdad de condiciones con respecto a las personas oyentes”. Finalmente, Stephanie Díaz recalca que “desde la perspectiva de la inclusión, las personas sordas han tenido que superar muchísimas barreras que les presenta la dominancia de la cultura oyente (…) Paula ha superado estas barreras posteriormente al ingresar a la universidad y luego al postgrado, pero es un caso que habla más de su esfuerzo, resiliencia, de haber encontrado espacios favorables que no están al alcance de todos. el desafío para la inclusión es que todo niño o niña sordo pueda seguir el mismo camino y desarrollarse plenamente, no solo en el ámbito académico, sino también artístico, deportivo, espiritual, etc. ese es el gran desafío. Paula es sin duda un referente que puede marcar ese camino”.