Durante la primera semana de noviembre, se llevaron a cabo las últimas sesiones de la primera versión del proyecto “Dokusho”, espacio dedicado al fomento lector en jóvenes de la región a través de clubes de lectura utilizando mangas, cómics y novelas gráficas. Estuvieron participando el Colegio Salesiano de Valparaíso, Colegio Los Príncipes, Colegio Inmaculada de Lourdes, Colegio Rubén Castro y Winterhill de Viña del Mar.

Los y las monitoras del proyecto fueron formadas durante el primer semestre por las profesoras Carolina González y Damaris Landeros, quienes les entregaron herramientas para llevar adelante la mediación de cada grupo de escolares con los textos seleccionados para esta primera versión, donde se incluyeron Watchmen de Alan Moore, Frankenstein de Junji Ito y Maus de Art Spiegelman, entre otros. La académica Carolina González, quien es directora del proyecto y coordinadora del Diplomado en Mediación de Lectura Literaria y Escritura Creativa para Niños, Niñas y Adolescentes, comentó que este espacio se “instala como una oportunidad de socialización, mediación y diversificación del canon escolar”.

González ha detectado dentro de sus proyectos de investigación, que la motivación por la lectura en el ámbito escolar ha decaído considerablemente en los últimos años, por lo que se vuelve relevante revisar lo que están leyendo fuera del espacio escolar. Ante esta problemática, González declaró que “si bien es cierto que no leen lo que se les ofrece en la escuela, sí están realizando lecturas en otros espacios, como Wattapad, Webtoons y otros sitios web y también están muy familiarizados con obras de narrativa gráfica como el manga o el cómic”.

Calisto Aravena fue uno de los monitores a cargo de los clubes de lectura, quien destacó la buena recepción de los estudiantes ante las diversas actividades propuestas, como leer en grupo, comentar un viñeta, preguntas y respuestas o creación de minizines. “Estas son instancias valiosas para fomentar la lectura y con obras que no se abordan en las clases (…) es importante ver en la lectura no algo meramente como una nota, sino como un momento de dispersión y abordaje de contextos desde otros puntos de vista y bajo otra técnica mixta que puede ser lo visual mezclado con la escritura”, declaró.

Por su parte, Crispina Millón, otra de las monitoras enfatizó en la importancia de la relación con los estudiantes que se inscribieron en los clubes, donde pudieran liberarse de la educación tradicional. Acorde a Millón la disposición del lugar y la forma antes de la lectura es primordial para generar un ambiente propicio para la lectura y el compartir, ya que “cuando nos sentábamos en el suelo a leer, incluso algunos se ponían de guatita y expresaban que se sentían mucho más cómodos así que sentados en sillas”. La monitora enfatizó en la buena recepción de los participantes al consultar si el proyecto se volvería a repetir y si sus colegios serían considerados nuevamente, añadiendo que “lo que más destaco de esta experiencia fue el vínculo que se logra hacer con la lectura. Cada estudiante fue un mundo, más bien, una narrativa gráfica, (donde) me contaban muchas cosas de su vida, me mostraban fotos e incluso las maquetas de su trabajo en artes”.

Benjamín y Matías son estudiantes de cuarto medio del Colegio Salesiano de Valparaíso y fueron parte de unos de los clubes de lectura de manga, quienes evaluaron la experiencia como “increíble”, ya que por lo general este tipo de textos no son considerados literatura “siendo que son más expresivos y más entretenidos que los textos tradicionales (…) además muchas de estas obras son complicadas en su estructura y que se puedan analizar, dar opiniones, fue una excelente oportunidad”, declaró Benjamín. Los estudiante comentaron además que es una oportunidad de acercarse a la cultural oriental, logrando ampliar perspectivas y formas de ver el mundo, junto con ello “el manga ayuda mucho más a comprender sobre el universo en el que están los personajes, o lo que se quiere transmitir (…) esto termina influyendo  en las sensaciones que uno tiene al leer y el apego que se genera con la historia”, señaló Matías.