A mediados del mes de julio se llevaron a cabo las Ceremonias de Finalización de Prácticas Profesionales, para las carreras de Pedagogía en Inglés y Pedagogía en Castellano y Comunicación. Este acto se ha transformado en un hito dentro del Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje (ILCL), para celebrar y reconocer el trabajo realizado por las y los estudiantes en sus prácticas finales como profesores en formación, así como el cierre de su vida universitaria al completar su carga académica.
Uno de los procesos más complejos para esta generación de egresados fue tener que realizar dos procesos de práctica (inicial e intermedia) de manera virtual en el contexto de la pandemia, para luego enfrentar sus prácticas profesionales en la presencialidad, con un entorno escolar en constante adaptación. Los coordinadores de práctica de ambas carreras catalogaron el proceso como desafiante y complejo, donde se debieron sortear inseguridades de parte de los profesores en formación y un manejo de aula con problemas en motivación y de convivencia.
Enzo Pescara, coordinador de prácticas de Pedagogía en Inglés, señaló que “las modalidades presenciales y las virtuales son formas y metodologías de trabajo muy diferentes, aunque ambas son enriquecedoras y requieren mucho trabajo y preparación, tienen características muy propias y diversas en algunos ámbitos entre sí (…) Esto por un lado le causó inseguridad a nuestros estudiantes ya que sentían les faltaba experiencia en aula (…) pero lo importante es resaltar que todos estos obstáculos y desafíos, los fueron sobrellevando cada vez mejor”.
Por su parte, Carolina López, coordinadora de prácticas de Pedagogía en Castellano y Comunicación, indicó que “durante este retorno a las clases presenciales los espacios educativos que han sido centros de práctica han entregado todo el apoyo y condiciones para que este retorno haya sido relevante, significativo y de calidad profesional. Así también desde nuestra carrera cada tutor y tutora de práctica ha acompañado este proceso, entregando herramientas y potenciando las que ya poseen nuestros profesores en formación, de manera que logren con éxito desempeñarse en las aulas escolares”.
Respecto a los cambios en los entornos educacionales, uno de los aspectos rescatados y relevantes del proceso que vivieron los practicantes fue la flexibilidad, siendo “esta flexibilidad transversal, tanto para profesores en formación, profesores mentores, profesores tutores, la Universidad, la Escuela, y todos los miembros de la comunidad educativa” reflexionó Pescara. “Aprendimos que los escenarios a los que estamos acostumbrados en nuestro campo, cambian, más rápido de lo que nos podemos imaginar (…) Para llevar a cabo esto, se requiere ser flexible, tener una mente abierta a escuchar ideas nuevas y a proponerlas también. No podemos quedarnos en nuestra zona de confort y esperar que todo resulte de la mejor manera. Eso ha sido uno de los aprendizajes más significativos”, añadió el coordinador.
En esta misma línea López enfatizó en la necesidad de “implementar diversas estrategias para fortalecer el área socioemocional de sus estudiantes, pues este se convirtió en el punto de partida de cada clase, como base para poder mediar otros aprendizajes de tipo académico”. De esta forma, la ceremonias celebradas dejaron muchos aprendizajes para ambas carreras, donde la instancia “se ha transformado en un hito significativo que marca el paso hacia la vida profesional (…) y representa la finalización de un proceso complejo, intenso y muy relevante en el proceso formativo de nuestras y nuestros profesores en formación”, acorde a las palabras de López.


