El pasado martes 26 de octubre se realizó una ceremonia de cierre del taller para intérpretes de mapudungún (rulpazugufe) en el marco de la Convención Constitucional, espacio que estuvo organizado por la Universidad Católica de Temuco (UCT) y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) a través del Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje (ILCL), con participación de las profesoras Stephanie Díaz y Belén Villena. Esto se suma al trabajo realizado por el grupo interdisciplinario DEEP (Demoscopía Electrónica del Espacio Público), a través del estudio de mensajes violentos dirigidos a la Convención y la publicación del “Odiómetro” para visibilizar estos resultados, donde está presente el profesor Pedro Alfaro.
Esto ha implicado en una participación activa de parte de los académicos y académicas del ILCL en el trabajo que lleva realizando la CC, a través de convenios para el apoyo de la gestión tanto de la mesa directiva como de sus integrantes. Tanto Díaz como Villena catalogaron la experiencia del taller altamente enriquecedora tanto para los participantes como para las relatoras, puesto que además de entregas herramientas y prácticas asociadas a la práctica de la traducción e interpretación, se dio el espacio para reflexionar sobre la lengua mapuche y española en Chile, el rol de cada una de ellas en la sociedad y la revitalización de las lenguas originarias del país.
“Un desafío general va a ser el tránsito de nuestra sociedad desde una cultura monolingüística hacia una sociedad plurilingüe que se deriva de la aspiración plurinacional de la nueva constitución. Significa que muchas personas podrán usar su lengua materna desde la infancia y en sus distintas interacciones en la sociedad, en pleno ejercicio de sus derechos lingüísticos”, añade Díaz, indicando que actualmente son 10 las lenguas originarias que habitan en este espacio algunas con comunidades importantes de hablantes y otras en peligro de desaparecer.
Muchas de las personas que se desempeñan –no profesionalmente- como intérpretes, se les ha denominado “facilitadores interculturales”, quienes prestan ayuda principalmente en espacios de salud y jurídicos. En este sentido, Villena asevera que “las personas que han sido capacitadas como traductores e intérpretes en el marco de la CC tendrán un rol fundamental dentro ella, puesto que su labor garantiza el cumplimiento de los derechos lingüísticos de los constituyentes hablantes de lenguas originarias. Además, serán de vital importancia en el proceso de difusión de los avances de la CC para pueblos originarios”.
Rechazo y odio hacia la Convención Constituyente
El levantamiento, desarrollo y ejecución de la CC no ha estado exenta de polémica, donde se ha puesto en cuestionamiento parte de su actuar, así como de la participación de algunos de sus integrantes, especialmente de su presidenta, Elisa Loncón, académica mapuche del área lingüística y activista de los derechos del pueblo mapuche. El grupo DEEP levantó en las últimas semanas el “Observatorio de Discurso de Odio”, espacio dedicado al estudio de los mensajes de carácter violento vertidos en redes sociales –específicamente a través de la plataforma Twitter- en contra de la CC y sus integrantes, llegando a la realización de la herramienta “Odiómetro” que mide estas interacciones y permitirá reconocer espacios nocivos en contra de este importante acto democrático para Chile.
“Esta tecnología emula de manera eficiente el comportamiento humano frente a la tarea de distinguir entre mensajes neutros, mensajes contrarios y mensajes de odio (violencia en línea) contra la CC y cualquiera de sus miembros (…) Para su construcción se utilizaron técnicas propias del área de machine learning, a partir definiciones conceptuales provenientes de la legislación internacional y de la propia definición de discurso de odio que la CC propone, en el artículo 21 de su Reglamento de Ética”, señala el profesor Pedro Alfaro, quien es parte del grupo de académicos presentes en DEEP.
Alfaro reconoce que el ILCL goza de un buen posicionamiento respecto de sus programas de estudio, tanto de pregrado como postgrado, así como del desarrollo de investigación de vanguardia y una vinculación comprometida con diversas comunidades, pero reflexiona sobre el actual fenómeno relacionado con la CC. “Se ha evidenciado que tenemos la capacidad -una potencia- que ante una exigencia del medio se convierte en trabajo -un acto (…) diría que me recuerda a las ideas de raíz aristotélica de Humboldt respecto del lenguaje: somos “energeia”, no “ergon”, es decir, no somos un “estado finito” que se automantiene en el tiempo sin modificarse, sino que somos “actividad” que se resignifica gracias a su propia acción, que cambia y que puede ir más allá de sí”, consigna el profesor.
Dentro del trabajo del observatorio, se destaca además la participación de los estudiantes Naraai Apablaza y Joaquín Bahamóndez, pertenecientes a la Licenciatura en Lingüística y Literatura, y de Juan Satt , quien se encuentra en el Doctorado en Lingüística del ILCL, quienes complementan la visión holística respecto al trabajo tanto investigativo como práctico que puede desarrollar la Unidad Académica, integrando a diversos actores en la práctica y generando vínculos con organizaciones desde instancias que en otros momentos estaban destinadas exclusivamente al estudio o investigación.


